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EL ESTRÉS

Cuando hablamos de estrés nos referimos a la reacción del cuerpo a las sobrecargas emocionales causadas por las frustraciones y tragedias de la vida ordinaria. Este estrés llega a ser crónico en muchas personas y tiene un efecto adverso en la salud. Este es el estrés orgánico y es una potente barrera contra la salud.

Es provocado por las exigencias y las frustraciones de la vida moderna, la dieta errónea, toxinas ambientales, desequilibrios emocionales, deficiencias nutricionales, etc.

El cuerpo tiene una capacidad limitada de respuesta al estrés y cuando se excede esta capacidad, sobreviene la enfermedad.

Otro tipo de estrés, menos conocido pero tan o más perjudicial, es el estrés oxidativo que tiene lugar en el ambiente celular y aunque no presenta síntomas evidentes, su efecto es muy perjudicial. Un ejemplo típico de este estrés es el causado por el exceso incontrolado de radicales libres.

En la primera parte de este capítulo describo el tema del estrés orgánico y su cura y la rehabilitación de las glándulas adrenales, responsables del control del estrés. La segunda parte describe el estrés oxidativo celular y su control.

Las células son entidades con una misión específica y toda situación que afecte al progreso de esta misión, crea un grado de estrés

El exceso de estrés, tanto orgánico como oxidativo, impone una enorme tasa en la salud y es una barrera contra la salud.

El Estrés Orgánico

El estrés orgánico es quizás uno de los síndromes desequilibrantes más comunes. Los síntomas son tan familiares que la gente suele autodiagnosticarse; la frase “estoy muy estresado” es muy habitual hoy en día.

Todos sabemos cuáles son los estresantes en nuestras vidas, pero preferimos ignorar el profundo impacto negativo que el estrés crónico de bajo nivel tiene sobre la salud. En la práctica naturista, el cansancio y el agotamiento adrenal causado por el estrés crónico y sus consecuencias sobre la salud son bien conocidos.

Las glándulas adrenales son las encargadas de lidiar con el estrés orgánico y el número de personas que sufren de cansancio y agotamiento adrenal llega al 70-80% de la población. Este alto porcentaje es debido principalmente al estrés crónico de bajo nivel.

El seguro médico no le paga al médico por tratar la insuficiencia adrenal, a no ser que exista un agotamiento total de las mismas.

El Estrés Agudo

Imagínese que está conduciendo su automóvil y de repente ve un perro atravesando la carretera. Usted reacciona para evitar el impacto, ve el perro indemne en el espejo retrovisor y recupera rápidamente su tranquilidad.

La persona racional se alegra que el incidente haya terminado sin malas consecuencias y sigue su camino. Para esa persona ahí termina la historia.

Este es un ejemplo de la reacción sana iniciada por el estrés agudo. Al percibir la amenaza, el cuerpo entra en un estado de alarma que le permite responder con celeridad. El cerebro percibe el peligro y comienza la cadena de comunicación instantánea con las glándulas adrenales. Las adrenales reaccionan acelerando el metabolismo. Todas estas reacciones funcionales arrancan instantáneamente y retornan a su pauta normal tan pronto como la amenaza desparece.

El Estrés Crónico

El otro tipo de estrés es el crónico de bajo nivel. Imagínese ahora que la persona involucrada en el incidente, continua su viaje maldiciendo al dueño del perro, la mala señalización y la poca visibilidad. Más tarde comenta el incidente a sus familiares y amigos prolongando así el estrés durante horas o días. Esta segunda persona suele preocuparse innecesariamente por el bienestar de su familia, del pago de la hipoteca, de la situación laboral, de la estima de sus amigos, etc. y es el ejemplo clásico del estrés crónico.

Es imposible vaticinar el futuro, pero muchas personas malgastan sus vidas “viviendo en un mundo de suposiciones” y proyectan los resultados imaginarios en sus vidas reales.

El efecto perjudicial en la salud, no es causado necesariamente por el estrés en sí, sino por nuestra reacción al agente estresante, desafortunadamente, el cuerpo no sabe distinguir si la reacción de la persona es real o imaginaria. La reacción bioquímica es exactamente la misma. Por ello, las glándulas adrenales de la persona “híper estresada” están respondiendo continuamente como si la amenaza fuera un constante peligro real. El desgaste es tremendo y la enfermedad aparece tarde o temprano.

Es difícil evitar el estrés, pero es muy factible modificar nuestra reacción. La persona saludable sabe cómo afrontar y controlar el estrés. Otros, más sabios, saben cómo convertir una situación estresante en una oportunidad beneficiosa. El síndrome adrenal comienza con la insuficiencia, prosigue con el cansancio y acaba en el agotamiento de la capacidad de producción de hormonas esenciales.

Las Glándulas Adrenales y el Estrés

Las glándulas adrenales producen potentes hormonas que ejercen su influencia en muchas funciones corporales. No solamente afectan el funcionamiento de las células, sino también la forma en que pensamos y sentimos. Son tan importantes como el corazón o el hígado en el sentido que la vida no puede proseguir en su ausencia. Afectan, por ejemplo, la utilización de las grasas y los carbohidratos, la distribución de las grasas, la respuesta antiinflamatoria, etc.

Están situadas en la parte superior de los riñones y por esta razón también se conocen bajo el nombre de suprarrenales.

El estrés crónico de bajo nivel estimula la producción continua de las hormonas y fatiga las glándulas adrenales. Esta sobreproducción limita su respuesta en caso de un peligro real.

 

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